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Educación Financiera para Todos

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September 30, 2016

Ha llegado el otoño y los alumnos han regresado a sus estudios, pero para muchos graduados, eso ha terminado para siempre. Si eres un universitario recién graduado, esta podría ser la primera vez que tengas que vivir por tu cuenta. Dejar de vivir con los padres y tener que pagar un alojamiento propio, comidas y otras necesidades puede ser un cambio muy duro. Pero independizarse es una experiencia nueva y excitante, además de ser la oportunidad perfecta para comenzar a prepararse para un futuro exitoso.

Graduado y por tu cuenta: ¿y ahora qué?

Asegúrate de tener la cuenta bancaria correcta para ti. Pueden haber pasado muchas cosas desde que abriste tu cuenta. Por eso, tal vez te convendría cambiarla por otra que se ajuste mejor a tus necesidades. Si todavía compartes una cuenta bancaria con tus padres, considera abrir una propia. Abrir una cuenta es muy simple y se puede hacer por Internet o por teléfono –pero necesitarás depositar un monto mínimo y presentar documentación como tu número del Seguro Social. Para ver consejos útiles, consulta la guía para abrir cuentas corrientes de la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB).

Vive dentro de tus posibilidades. Al comenzar tu carrera profesional, lo esencial es tener un ingreso confiable y usarlo con responsabilidad. Un buen consejo en cuanto a tu presupuesto es comenzar con la regla 50/20/30. Destina el 50 por ciento de tus ingresos a los costos necesarios, como el alojamiento, el 20 por ciento a tus metas financieras, como pagar los préstamos universitarios, y el 30 por ciento a gastos. Recuerda que esta es una regla general y puedes ajustarla según tus necesidades. Nunca gastes más de lo que tienes y paga siempre tus cuentas en término.

Calcula los impuestos. Lo más importante que debes saber sobre los impuestos es que debes pagarlos en término o solicitar una prórroga de seis meses. Si no has pagado en la fecha de vencimiento, no ignores al Servicio de Renta Interna (IRS) – sigue sus instrucciones para pagar lo que adeudas. Hay muchas formas de pagar tus impuestos y puedes descargar la aplicación móvil IRS2Go para hacer los pagos. Consulta con tus padres antes de presentar las declaraciones fiscales: si ellos te incluyen como dependiente, no podrás reclamar exenciones fiscales. Por último, averigua si calificas para obtener exenciones especiales, como una deducción por préstamos universitarios.

Hazte cargo de tus préstamos universitarios. Primero, confirma el estado de tus préstamos en el sitio web oficial de Federal Student Aid, donde también puedes ver tus opciones de pago y estimar el tiempo que tardarás en cancelar tus préstamos. Paga siempre el monto mínimo en término y, si tienes problemas para pagar tus préstamos, no los ignores. Contáctate con tu prestamista, explícale tu situación y paga todo lo que puedas de inmediato sin dejar de priorizar la cancelación del resto.

Verifica tu seguro médico. Bajo la Ley de la Protección de Pacientes y Asistencia Asequible, puedes quedarte en el plan de tus padres hasta los 26 años. Si no estás incluido en el plan de tus padres o quieres abandonar el plan, tienes varias opciones. Bajo la ley federal, si no tienes seguro médico, debes pagar un cargo en tu próxima declaración fiscal. Puedes analizar los diferentes niveles de cobertura disponibles y calcular cuánto te costaría un plan en Healthcare.gov, el sitio web del seguro médico federal.

Empieza a prepararte para tu retiro –sí, como lo oyes. Cuanto antes comiences a ahorrar, más valdrán tus ahorros. De acuerdo con este ejemplo de Bankrate, si a los 25 comienzas a ahorrar $2.000 por año, tendrás una cuenta de retiro de $560.000 (asumiendo que tus ahorros crecerán un 8 por ciento anual). Pero si comienzas 10 años más tarde, a los 35, tendrás una cuenta de retiro de $245.000 –menos de la mitad de lo que tendrías de haber comenzado diez años antes. Cuanto antes comiences a ahorrar, más dinero tendrás al retirarte –y si aprovechas algún plan 401(k) que te ofrezca un empleador, puedes ahorrar dinero extra sin costo.

Recarga tu calificación crediticia. Tener una buena calificación crediticia desde joven es importante para las grandes compras futuras. Comprar una casa o un auto suele ser más complicado sin una buena calificación crediticia. Lo más inteligente es desarrollar una buena calificación crediticia cuando tus gastos son relativamente pequeños. Para más información, el CFPB tiene una base de datos de preguntas frecuentes con todo lo que necesitas saber sobre tarjetas de crédito y calificaciones crediticias.

En resumen: Si bien la transición de alumno a adulto independiente puede ser abrumadora, puedes aprovechar esta oportunidad para organizar tus finanzas y prepararte para la vida laboral. Construir una base financiera sólida desde temprano te ayudará a preocuparte menos por el dinero y te permitirá disfrutar a pleno de todos los demás aspectos de tu vida post-universitaria.

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Este artículo proporciona información general y no debe considerarse como asesoría salud, legal, fiscal o financiera. Lo más conveniente es consultar con un asesor fiscal o financiero para obtener información específica acerca de la manera en que las leyes tributarias aplican para usted y para su situación financiera en particular.

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